La medicina privada necesita índices de ajustes automáticos por inflación

Jorge Colina,
Economista de IDESA

El insuficiente ajuste de precios de los planes de salud en el 2020 y las marchas y contramarchas con los ajustes para el 2021 exponen la urgencia de pensar mecanismos automáticos de indexación para la medicina privada. Caso contrario el retraso de precios llevará al deterioro de los servicios en una coyuntura donde la gente más necesita de su cobertura.

 

Cómo evolucionará la inflación general en el 2021

Para entender qué pasó con la inflación en el 2020 y qué puede pasar en el 2021 hay que mirar una serie de inflación mensual y anual desde el 2019. El Gráfico 1 muestra en columnas la inflación mensual y en línea la inflación anual. Lo que primero que salta a la vista es que en el año 2019 la inflación anual se colocó por encima del 50%. Luego, en el 2020 la inflación anual muestra una pronunciada caída llegando al 36% en diciembre.

Lo que llama la atención es por qué la inflación anual es descendente cuando la inflación mensual es ascendente. Si se mira con detenimiento el Gráfico 1 se observa que en abril 2020 (el mes más estricto de confinamiento), la inflación mensual fue de 1,5% momento a partir del cual empieza a subir hasta diciembre 2020 cuando la inflación se ubica en el orden del 4% mensual. El punto es que las tasas de inflación mensual de la segunda mitad del 2020, si bien crecientes, se mantuvieron por debajo del nivel de la segunda mitad del 2019 (que fue el momento más turbulento de la crisis post- PASO). Por esto, la inflación anual en el 2020 fue descendente, aun cuando la mensual fue ascendente.

 

Gráfico 1. Inflación pasada y proyectada

Mensual y anual

Fuente: elaboración propia en base a INDEC y REM del BCRA

 

Las proyecciones para primera mitad del 2021, según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM)[1] del Banco Central, muestran una tendencia diametralmente opuesta a la observada en la segunda mitad del 2020. Es decir, los analistas prevén que la tasa de inflación mensual que en diciembre 2020 se ubicó en el orden del 4% mensual, vaya disminuyendo hasta junio 2021 a 3,3% mensual. Sin embargo, la inflación anual –obsérvese el Gráfico 1– irá en aumento hasta acercarse al 50% anual como en el 2019.

La explicación es análoga a lo que pasó en la segunda mitad del 2020 respecto a igual período del 2019. En la primera mitad del 2021 la inflación mensual puede ser descendente, pero desciende a niveles que son superiores a los que descendía en la primera mitad del 2019. Por esto, en el 2021, la inflación se ubicará casi con seguridad en el orden del 50% o más, igual que en el 2019.

En el fondo, lo que se observa es que la tasa de inflación mensual osciló. Hubo meses que subió (por la crisis cambiaria), hubo meses que revirtió la tendencia y bajó (por el confinamiento), luego meses que volvió a tener tendencia al alza (cuando el confinamiento se relajó) y ahora los analistas prevén un nuevo ciclo a la baja para la primera mitad del 2020. Pero la inflación anual vuelve a colocarse al 50% anual o más. La explicación es que, si bien la inflación mensual oscila, lo hace alrededor de niveles cada vez más altos.

Cabe aclarar que las proyecciones que hacen los analistas que releva el Banco Central asumen que se mantienen más o menos las mismas condiciones macroeconómicas que prevalecen en la actualidad. Si sobreviniera un recrudecimiento de la crisis cambiaria –que muchos de estos analistas económicos tienen como premonición, pero no se animan a ponerle fecha– el escenario inflacionario obviamente sería peor.

Los costos del PMO

Cuál fue la evolución de los costos del PMO en el 2020 es todavía una pregunta con final abierto. Pero una aproximación a lo que sucedió en el año que se fue en materia de costos de los planes de salud lo brinda el estudio “PMO Actualización Julio 2020” de la Universidad ISALUD y Prosanity Consulting. Si bien este estudio presenta la evolución de los costos al mes de julio, no a diciembre, igualmente sirve como guía para orientarse sobre la dinámica de los precios de los planes de salud.

Según esta fuente, el PMO definido según los parámetros de dicho estudio tuvo un incremento de precios del orden del 38,6% a julio del 2020. Tomando de este estudio las prestaciones médicas más comunes y organizándolas según sea prestaciones ambulatorias (consultas, prácticas médicas, laboratorio, imágenes y odontología), de internación y medicamentos ambulatorios se obtiene un sub-conjunto del PMO que abarca al 80% de las prestaciones más frecuentes. Estas prestaciones aumentaron un 40% interanual con una composición que se presenta en el Gráfico 2 .

 

Gráfico 2. Evolución de los precios del PMO

Julio 2019 – Julio 2020

Fuente: elaboración propia en base a “PMO Actualización Julio 2020” de la Universidad ISALUD y Prosanity Consulting

 

Allí se observa que los precios que más aumentaron fueron los de los medicamentos que crecieron un 53%. Teniendo en cuenta que en julio del 2020 la inflación medida por el INDEC se ubicaba en el 42% anual, esto señala que los medicamentos se estarían ubicando prácticamente 10 puntos porcentuales por encima de la inflación general. Los precios de las prestaciones ambulatorias crecieron un 41% en consonancia con el promedio y la inflación general. Los precios que presentan cierto retraso son aquellos que conforman el set de insumos que se requieren para internación que habrían subido apenas un 25%.

Hay que tener presente que este estudio sobre el PMO hace el seguimiento de un conjunto predeterminado de insumos que es previo al COVID-19, por lo que no necesariamente incorpora los gastos extraordinarios que demandan las internaciones COVID, como por ejemplo los elementos de protección personal y los miorelajantes de terapia intensiva (elementos que tuvieron aumentos de precios del orden de los 3 dígitos). En este sentido, el 25% sería el aumento de costos de los insumos convencionales de internación. Los costos de internación por COVID-19 seguramente están por encima de este porcentaje.

En cualquier caso, tanto la inflación general, como la inflación de prestaciones médicas ambulatorias, de internación y medicamentos están muy por encima del 10% autorizado por las autoridades para ajustar el precio de los planes de la medicina privada en el 2020. Hay un claro rezago en los precios de la medicina privada.

¿Cómo se pudieron financiar los planes de salud privados con este rezago de precios?

El estudio del PMO de la Universidad ISALUD y Prosanity Consulting permite hacer un interesante ejercicio. Dado que el modelo tiene tasas de uso y precios se pueden hacer algunos ejercicios de simulación para observar en cuánto disminuye el costo el PMO (el plan de salud), dado los aumentos de precios, por caída en el consumo de prestaciones. Esto es relevante para el 2020 dado que el consumo de prestaciones por parte de los afiliados disminuyó por el confinamiento y el temor al contagio de COVID.

Haciendo estas simulaciones lo que se encontró es lo que se presenta en el Gráfico 3. Allí se observa que, si el nivel de consumo de todas las prestaciones (ambulatorias, internación y medicamentos) cae al 70% del nivel normal, entonces, aun con una inflación de precios del 40%, el costo del plan de salud no sube. Esto se explica porque la caída en la tasa de uso compensa el aumento de los precios.

Luego, si el consumo de todas las prestaciones (ambulatorias, internación y medicamentos) sube al 80%, los costos del plan de salud suben sólo un 12% porque la caída de la tasa de uso amortigua el aumento de los precios, pero no es suficiente para compensar la totalidad del aumento de precios. Si el consumo sube al 90%, el aumento de costo del plan de salud es de 26% y si el consumo se restablece a niveles normales (100%), el aumento en el costo el plan es de 40%, equivalente a lo que subieron los precios médicos.

 

Gráfico 3. Sensibilidad del costo de un plan de salud a la caída en el consumo de todas las prestaciones

Fuente: elaboración propia en base a “PMO Actualización Julio 2020” de la Universidad ISALUD y Prosanity Consulting

 

Datos de la Asociación de Clínicas y Sanatorios de la República Argentina (ADECRA)[2] colocan a los niveles de consumo de prestaciones médicas ambulatorias entre abril y setiembre de 2020 en el orden del 50% y al consumo por internación en el orden del 80%. De aquí se deriva, entonces, que los planes de salud privados pudieron capear el congelamiento de sus precios, aun cuando la inflación médica fue del 40% promedio, gracias a la caída en las tasas de consumo. Pero a medida que las tasas de consumo se recuperan, el aumento en los costos de los planes médicos se acerca al 40%.

En suma, este ejercicio permite ilustrar con datos concretos cómo la caída observada en el consumo de prestaciones médicas funcionó como válvula de escape a la presión sobre los costos que impone la inflación médica. Aproximadamente, si se tiene una inflación médica de 40%, con una caída al 70% de los consumos se compensa el aumento de costos del plan médico.

Pero esta situación es extremadamente precaria y transitoria dado que la gente ya aprendió a cuidarse y a convivir con el COVID-19, con lo cual es de esperar que el nivel de consumo se normalice. Si además se suman los consumos COVID, en el 2021 podrá observarse incluso un sobreconsumo. Esto señala que mantener el 2021 sin ajuste de precios de los planes es una idea muy difícil de sostener sin poner en severa crisis de financiamiento a los planes de salud privados.

Aumento de los planes de salud privada en comparación con variables relevantes

En el 2020, los precios de los planes de salud privada fueron ajustados solamente en un 10%. Como se vio en la sección anterior, esto fue sostenible sólo por la caída en el consumo de prestaciones producto del confinamiento y el temor de la gente al COVID. Sin embargo, este aumento implica un desfasaje muy importante de cara al 2021. En el Gráfico 4 se presenta una comparación del aumento de los precios de los planes de salud con las variables más relevantes a la economía, en general, y del sector salud, en particular.

Allí puede observarse que la inflación general fue del 36%, las jubilaciones se ajustaron en un 35% y el salario privado registrado cerrará el 2020 con un aumento nominal de 32%. La relevancia de estas variables es que la inflación es la que empuja los costos médicos y los ajustes de salarios y jubilaciones son los indicadores de la evolución del poder de compra de las principales fuentes de ingresos de la medicina privada. Lo que se observa es que tanto salarios como jubilaciones, aunque algo por debajo, siguen la tendencia de la inflación. Por lo tanto, es difícil de justificar el congelamiento en los planes de salud privados.

 

Gráfico 4. Aumentos de las principales variables

2020

 

Fuente: elaboración propia en base INDEC y Ministerio de Trabajo

 

El retraso de precios en el marco de una economía inflacionaria es nocivo. Los consumos de prestaciones médicas se van restableciendo, superponiéndose con los consumos COVID, lo que hará entrar en fuerte tensión las finanzas de los planes de salud privados. Esto genera un serio riesgo de que se produzcan caídas en la calidad del servicio. Cuando los recursos en salud faltan, los primeros síntomas son las demoras en la atención, las restricciones al acceso a los servicios médicos y la desmotivación de los prestadores médicos por la falta de actualización de sus aranceles. Estos riesgos, en el marco de la demanda contenida y la persistencia del COVID, deberían generar una tensa preocupación en las autoridades y convocar a una mesa técnica de seguimiento y actualización de precios de los planes privados.

Conclusiones y recomendaciones de política

El congelamiento del 2020 fue posible por la caída del consumo. Pero este escenario ya cambió. Inflación, salarios y jubilaciones crecieron muy por encima del precio de los planes, por lo que el 2021 debe ser tiempo de recuperación de precios en consideración además que se viene un tiempo de sobredemanda de prestaciones médicas.

La actual mecánica de ajuste de precios de los planes consistente en negociar con las autoridades cada ajuste es excesivamente tortuosa e ineficiente. En un entorno de alta y crónica inflación, como el de Argentina, la práctica menos dañina es la de los ajustes automáticos mediante reglas. Así lo demuestran los ajustes de jubilaciones trimestrales con la regla recientemente sancionada por el Congreso nacional e incluso los salarios que se ajustan con rondas de negociaciones de convenio que en general buscan que los salarios sigan a la inflación.

En este sentido, a los fines de recuperar el retraso de precios de los planes de salud sin ser gravoso para los presupuestos familiares se podría establecer un esquema de ajustes mensuales con un porcentaje que surja del promedio de la evolución de la inflación del INDEC, el salario registrado y las jubilaciones.

En cualquier caso, se debe recalcar que estos ajustes no son aumentos de precios sino el necesario acompañamiento de los precios de la medicina privada a las principales variables en una economía altamente inflacionaria.

 

 

[1] El REM es un seguimiento del Banco Central de proyecciones que hacen algunos de los principales analistas económicos del país. Se recaban pronósticos de 41 participantes, entre quienes se cuentan 28 consultoras y centros de investigación locales, 12 entidades financieras de Argentina y 1 analista extranjero.

[2] https://www.adecra.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/INFORME-ECONOMICO-17-Octubre-2020-Erika-Perri.pdf