Juan Carlos Alliano,
UN IMPRESCINDIBLE

Suele decirse que nadie es imprescindible en esta vida.
Pero nuestro amigo Juan Carlos lo era. Siempre
serio y reservado, pero también afectuoso y con la
generosidad a flor de piel.

Fue parte esencial de nuestro grupo médico al que pertenecía
casi desde su creación, y factótum principalísimo de la Encuesta
ADEMP que, año a año, genera valiosa información
estadística de utilización y costos en salud en el ámbito de la
Medicina Privada.

Las entidades de ADEMP que anualmente aportan sus datos
para la conformación de la Encuesta conocen de su complejidad
y de lo arduo que resulta el proceso en su totalidad.

Era precisamente Juan Carlos quien, con un empeño y una
dedicación poco comunes, invertía muchas horas por fuera
de sus obligaciones laborales, para procesar y analizar la información, que
finalmente conformaba la Encuesta ADEMP. Un producto final valorado
y reconocido por organismos públicos y privados como casi único por el nivel
y detalle de la información que contenía.

Por todo ello será difícil igualar la pasión que ponía Juan Carlos en su tarea,
tanto en ADEMP como en las empresas de salud en las que trabajó por más
de 40 años.

A lo largo de este duro 2020 en nuestras reuniones virtuales de los jueves,
todos esperábamos con ansiedad el informe semanal sobre la evolución de
la pandemia que nuestro compañero con su detalle y prolijidad habituales
nos brindaba. Generosamente y sin que nadie se lo hubiera encomendado,
por pura pasión por el conocimiento.

Pero además de la informática médica y la gestión sanitaria, Juan Carlos era
un gran apasionado de su familia, de sus amados nietos, de los viajes a
lugares tan ignotos como bellos, y de algo tan puro como amasar el pan. Y
siempre compartirlo.

Por todo eso y por el vacío que deja su repentina desaparición, nuestro
amigo, colega y compañero Juan Carlos Alliano fue y será siempre un imprescindible.