Jorge Colina,
Economista de IDESA

 

Dos años de riesgoso retraso de precios de los planes de salud

Desde que asumió el nuevo gobierno en diciembre del 2019, los precios de los planes de salud estuvieron consistentemente atrasados respecto a la inflación y los costos médicos. Esto pone en riesgo la calidad de los servicios médicos. Es un urgente un ordenamiento. En este número de los Enfoques se brindan algunas ideas.

 

Precios de los planes de salud privados e inflación

Los precios de los planes de salud se encuentran regulados por la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS). Desde que comenzó la actual gestión de gobierno fueron ajustados en 8 oportunidades siendo la última programada un incremento de 9% en enero 2022. Tomando este último aumento como si fuera aplicado en diciembre se llega a que entre diciembre 2019 (que asume la nueva gestión de gobierno) y diciembre 2021, los planes de salud privados aumentaron un 77%. En el mismo período la inflación general fue del 100%.

 

Gráfico 1. Precios de planes de salud e inflación

Fuente: Resoluciones SSS e INDEC.

 

En el gráfico 1 se puede observar cómo fue la evolución de ambas variables. Los precios de los planes de salud estuvieron congelados hasta noviembre del 2020 (por el confinamiento), mientras la inflación seguía su curso. En diciembre del 2020 se otorgó un primer 10% de ajuste, cuando la inflación en todo el año había sido de 36%. Esto ya implicaba un retraso respecto de la inflación de 24%. O sea, este es el porcentaje que habría que haber ajustado el precio de los planes –además del 10%– para acompañar la inflación en el 2020.

En el 2021, la SSS autorizó aumentos por el orden del 60%, número que parece alto pero debe ser visto en el marco de que el año comenzó con un retraso de los planes de salud del 24%. El 2021, además, fue un año donde la inflación general se aceleró al 50% anual por lo cual el retraso de precios de los planes de salud, si bien disminuyó, se mantuvo en el orden del 13%.

La pregunta que cabe hacerse es cómo fue la evolución del precio de los planes de salud respecto de otros precios referenciales en salud.

Precio de planes y otros precios del sector salud

El primer precio referencial en el sector salud es el salario de convenio del sindicato de la Sanidad dado que es el que determina la evolución de los costos de los prestadores médicos institucionales. Estos son los centros de diagnósticos y tratamientos ambulatorios y los hospitales, clínicas y sanatorios privados. Toda vez que hay un aumento en el convenio de este sindicato, automáticamente se producen importantes aumento de costos de las prestaciones médicas desde el momento en que el gasto en personal representa el 55% del total en los centros de diagnóstico y tratamiento ambulatorios y el 75% en los centros con internación.

El otro precio referencial es el de los aparatos médicos dado que impactan en la otra parte del gasto de los prestadores médicos que no es recursos humanos. Este es un precio que muestra la evolución del costo de las inversiones en aparatología y dispositivos médicos. Este es un costo bastante relevante para los centros de diagnóstico y tratamiento.

El tercer precio referencial es el de medicamentos. Este precio incide por dos vías. Por un lado, por la cobertura de los planes de salud en medicamentos ambulatorios, que son los que los afiliados compran en las farmacias con el 40% de descuento llegando en algunos casos hasta el 100% en algunos medicamentos para crónicos. Por otro lado, el medicamento es el segundo factor de costos (detrás del de recursos humanos) de los centros con internación por los medicamentos provistos a pacientes internados.

En el gráfico 2 se presenta la evolución del salario de convenio de la sanidad y el precio mayorista que mide el INDEC de los aparatos médicos y los medicamentos. Allí se puede observar que los tres precios fueron consistentemente por encima de los precios de los planes de salud.

 

Gráfico 2. Precios de planes de salud y otros precios en salud

Fuente: Resoluciones SSS e INDEC.

 

Como puede observarse todos los precios que hacen a los costos en medicina están por encima de los planes de salud. En el caso del equipamiento médico y los medicamentos están un 12% por encima del precio de los planes de salud respecto a diciembre 2019 y el salario de convenio de sanidad está un 28% por encima. Cabe aclarar que los precios mayoristas que releva el INDEC en aparatos médicos y medicamentos son un promedio de un conjunto vasto de productos donde no tienen preeminencia los de mayor costo, por lo que la evolución de estos precios puede estar subestimada respecto del verdadero gasto en la medicina privada.

Estos datos muestran que el sistema privado de salud está atravesando un estrés financiero muy severo. Hay que tener en cuenta que el empleo asalariado registrado, que es la principal fuente de financiamiento de la salud privada, cayó en el 2020 en 300.000 trabajadores y durante el 2021 esta pérdida no se recuperó. Por lo tanto, no hay más aportantes al sistema. Pero sí hay más consumo e incluso un consumo más caro debido a la pandemia.

En el 2020 el confinamiento temprano por la pandemia hizo que el consumo de prestaciones médicas cayera, por lo que el congelamiento de precios pudo financiarse con menos cantidades consumidas de productos y servicios médicos. Pero el 2021 fue radicalmente diferente porque el pico de la segunda ola, que se dio entre los meses de mayo y julio, coincidió con un tiempo de alto consumo no-covid debido a la demanda contenida durante el 2020. El consumo covid, además, fue muy intenso en largas estadías en terapia intensiva, que es una internación más costosa, y con alto consumo de medicamentos de cuidados intensivos que subieron mucho de precio por el exceso de demanda sobre una oferta que tardó en reaccionar. Cabe aclarar que la abrupta sobredemanda de este tipo de medicamentos de terapia fue un hecho inédito ocasionado por el covid, por lo que el sistema de logística de medicamentos no estaba preparado. Es más, habiendo pasado el pico de covid el sistema de la medicina privada continuó con gastos extraordinarios dados por la rehabilitación de mucha gente que tuvo larga estada en terapia intensiva.

¿Y cómo está el precio de los planes de salud respecto a los salarios de los afiliados?

El salario formal de la economía es lo que marca la evolución de la capacidad de pago de los afiliados. Tomando la mediana del salario (que es el salario que está justo en el medio en la distribución de salarios)  se observa que durante el confinamiento del 2020 estuvo deprimido, bastante en consonancia con los precios de los planes de salud. Pero en el 2021 tomaron cierto vuelo acompañando la inflación. En cualquier caso en los dos años que pasaron se mantuvieron por encima de los planes de salud (Gráfico 3).

 

Gráfico 3. Precios de planes de salud y mediana del salario formal de la economía

Fuente: Resoluciones SSS e INDEC.

 

Desde el punto de vista de los dirigentes políticos, el Gráfico 3 sería visto hasta con un dejo de beneplácito. Pero no deberían perder de vista que los precios de los planes de salud están por debajo de los salarios porque están retrasados respecto de los costos  de los planes. Mantener esta situación indefinidamente hace correr el riesgo de que se deteriore la calidad.

En medicina, las nuevas tecnologías brindan nuevas esperanzas pero son más costosas que la tecnología anterior. Además, el advenimiento de la robótica, la inteligencia artificial y los medicamentos biológicos de última generación hicieron que el cambio tecnológico se acelerara, no sólo en términos de costos, sino en la calidad de la innovación. En este sentido, como ya se dijo, los precios mayoristas del INDEC no reflejan los aumentos de precios que traen en las innovaciones actuales en la aparatología y los medicamentos, por lo que el retraso de los planes de salud argentinos en comparación con las nuevas tecnologías es mucho mayor.

El deterioro de la calidad se empezará a ver en las demoras para conseguir atención programada, el cobro de copagos –no siempre autorizados– por parte de los prestadores, el achicamiento de las cartillas, resultados adversos en los tratamientos médicos más frecuentes por uso de aparatos más anticuados o insumos de menor calidad, menor precisión diagnóstica lo que a su vez, paradójicamente, lleva a mayores gastos porque genera interconsultas innecesarias que repiten estudios. La fluidez en la accesibilidad a los servicios médicos y la buena práctica médica requieren de muchas condiciones, pero que el precio de los planes de salud y las prestaciones médicas vayan en consonancia con los precios de la mano de obra, los insumos y los equipamientos es una condición de base.

Recomendaciones de política

El sistema de salud de la seguridad social y el sector privado tiene un problema estructural. Sufre de “inflación” en el paquete de beneficios con retraso de precios de los planes de salud respecto de los costos de producir atención médica, cuando en el mundo la “inflación” esta en los precios de los productos y los servicios médicos que tienden a crecer por encima de la inflación general. Es decir, al igual que en muchos otros órdenes de la vida social, la Argentina en salud va a contramano del mundo.

Lo que hay que hacer es tender a la racionalidad. Ningún país bien organizado tiene “inflación” en el paquete obligatorio de prestaciones. Cada vez que deben aprobar una nueva incorporación al paquete se hace con un minucioso proceso de análisis y discusión de la costo-efectividad y cómo se financiara. La razón es que la “inflación” en el paquete de prestaciones es impagable. Si un país como Argentina, además,  está inmerso en una profunda crisis económica, laboral y social es imposible pensar que la “inflación” en el paquete de prestaciones se puede pagar. Por eso, es imprescindible revisar el paquete de prestaciones (el PMO).

La “inflación” en el PMO viene por las tres dimensiones. En la dimensión de la cobertura poblacional, hay colectivos de afiliados que fueron incorporados sub-financiados que son los Monotributistas, el servicio doméstico y los trabajadores a tiempo parcial; y otros a quienes se les duplica la cobertura que son los que tienen multi-empleo y los cónyuges e hijos cuando ambos adultos del hogar trabajan en relación de dependencia formal. A los segmentos sub-financiados habría que limitarles el paquete de beneficios a lo que los recursos alcanzan, que bien puede ser atención primaria de la salud más internación aguda con límite de estancia. Hay que tener presente que lo que no reciben por su cobertura lo tiene cubierto en el sistema público de salud. A las dobles coberturas limitarlas a una sola en donde se debe concentrar el múltiple financiamiento.

En la dimensión de los límites en el paquete de prestaciones, prácticamente no hay ninguno. Se crean derechos en donde la gente puede acceder ilimitadamente a las prestaciones. Este criterio debe ser revisado y establecer topes a la cantidad de consultas, medicamentos y estudios que la gente pueda hacerse. Cuando se trata de gente que realmente lo necesita o crónicos habilitar el mayor consumo que sea necesario ordenadamente.

En la dimensión de la cantidad de prestaciones dentro del paquete, también es ilimitada con una historia de alta discrecionalidad. Aquí resalta el caso de la incorporación dentro del paquete obligatorio de salud a los servicios sociales para la discapacidad y las adicciones. También surge como un tema importante la incorporación fáctica –muchas veces ni siquiera normativa– de medicamentos de muy alto precio con muy débil análisis de costo-efectividad. Aquí hay que ordenar el sistema de servicios sociales para la discapacidad y las adicciones llevando su financiamiento y gestión a los programas especiales creados para tratar estas dos problemáticas y establecer mecanismos abiertos y transparentes de discusiones sobre costo-efectividad y protocolos a la hora de aprobar el uso de innovaciones médicas de alto costo.

En paralelo con el ordenamiento del paquete de prestaciones, se debería aplicar ajustes automáticos a los planes de salud de salud en función del índice RIPTE, que es el que sigue la evolución de los salarios formales de la economía y que se utiliza para ajustar el resto de los beneficios de la seguridad social (jubilaciones, asignaciones familiares y riesgos del trabajo).