Jorge Colina
Economista de IDESA

 

Finalmente llegó la polinómica para el ajuste automático de los precios de la medicina privada. Es una muy buena noticia. En este número de los Enfoques se presenta un pequeño balance de lo que pasó con el precio de los planes privados en un entorno de alta inflación y precio controlado.

 

El Índice de Precios al Consumidor (IPC)

Como se sabe, la inflación está haciendo estragos en la población. En la primera mitad del 2022 viene siendo del 5% promedio mensual y para la segunda mitad del año se proyecta que tendrá como piso un 7% mensual. Siendo así, ya se puede proyectar que el 2022 terminará en diciembre con una inflación de 3 dígitos.

De todas formas, lo que llamó la atención cuando salieron los datos del INDEC informando la inflación de junio es el Gráfico 1. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) se conforma de 7 capítulos que representan los consumos típicos de una familia estándar. Uno de ellos es el capítulo de salud, sub-conformado a su vez por los productos medicinales (medicamentos, atención y dispositivos médicos) que compran los consumidores y el precio de prepagas. El aumento del IPC de junio fue de 5,3% mensual, pero el capítulo que más subió fue el de salud con 7,4%.

 

Gráfico 1. Capítulos del Índice de Precios al Consumidor
Variación mensual – Junio 2022

Fuente: INDEC

 

Cuando suceden estas cosas hay que estar alertas y tener muy claro cómo impacta el precio de las prepagas en el IPC. Porque ya ocurrió, y por eso la experiencia enseña que, cuando las autoridades económicas se ponen nerviosas porque no pueden controlar la inflación, se ensañan en buscar “culpables” dentro de los capítulos de la canasta del IPC. Hoy puede ser salud, mañana los supermercados (alimentos), luego las empresas de internet (comunicaciones), los comercios de electrodomésticos (hogar), los shoppings (vestimenta), las bodegas y fábricas de aguas gaseosas (bebidas) y así se puede hacer una lista interminable de “culpables” de la inflación. Todo para tratar de desviar la atención de la opinión pública respecto del verdadero culpable: el desorden fiscal.

¿En cuánto incide la salud en el IPC?

Lo primero a tener en cuenta es que la incidencia del capítulo salud en el IPC varía por región geográfica. Dentro del capítulo salud, el gasto en planes de salud de las prepagas y obras sociales representa menos de la mitad. También varía según región geográfica. En GBA es donde mayor incidencia tiene, en la Patagonia donde menos.

 

Ponderaciones del capítulo de salud sobre el IPC

Fuente: INDEC

 

Lo que el cuadro anterior dice es que, si el precio de los planes de salud privados, aumenta un 10%, el IPC aumenta un 0,88% en GBA y 0,49% en la Patagonia. O sea, un 10% de aumento en los planes de salud no llega a impactar ni siquiera en 1 punto porcentual de inflación.

La siguiente pregunta es cuán usual es que los precios de los planes de salud privados aumenten en alrededor de un 10%. La respuesta empieza por señalar de que el precio de los planes de salud privados es un precio regulado, por lo tanto, tiene saltos discretos. Esto produce un efecto confuso porque cuando se ajustan los precios de los planes, en general, lo hacen por encima de la tasa de inflación del mes de ajuste. El punto es que la tasa de inflación sube todos los meses, mientras que la de los planes de salud sólo algunos. El Gráfico 2 ayuda a observar este fenómeno.

Allí se presenta una serie larga desde enero del 2017 hasta junio del 2022 de inflación mensual general (IPC) y el sub-capítulo prepagas. Allí se observa que el IPC subió todos los meses. La tasa promedio mensual a la que lo hizo fue de 3%. Hubo variaciones. En la crisis inflacionaria que se desata a mediados de 2018 hasta diciembre 2019 hubo meses de inflación por encima del 5% con una inflación promedio mensual de 4%. El 2020 fue de baja inflación con un promedio mensual de 2%. Luego en la post-pandemia, que es la etapa que se cursa, la tasa promedio mensual vuelve a ser del 4% y en la primera mitad del 2022 del 5%.

Por ser los planes privados de salud un precio controlado no sube todos los meses. Pero por enfrentar un entorno donde la inflación es de 3% promedio mensual, llega un momento en que se deben ajustar acorde con la inflación acumulada. De aquí que los saltos son discretos y, cuando se producen, frecuentemente se ubican por encima de la inflación general. Obsérvese en el Gráfico 2 que las barras del IPC crecen todos los meses mientras que las del precio de las prepagas sólo algunos, pero cuando lo hacen tiende a estar por encima de la general.

 

Gráfico 2. IPC e inflación de prepagas
Variación mensual

Fuente: elaboración propia en base a INDEC

 

En el acumulado de todas las barras, lo que resulta es que el IPC creció un 677% y el precio de prepagas un 605% entre enero del 2017 y junio del 2022. Es decir, aun cuando del Gráfico 2 parezca que el precio de prepagas sube “mucho”, la regularidad de la inflación hace que a la larga el IPC vaya por delante del precio de prepagas.

 

Precio controlado con inflación persistente es precio atrasado

En entornos muy inflacionarios, tener un precio controlado es sinónimo o garantía de que se va a vivir con precios atrasados. La forma de observar esto es comparando el precio de los productos médicos con el de prepaga dentro del capítulo salud del IPC.

Hay que aclarar que el precio de los productos médicos del IPC refleja lo que pagan los consumidores (no incluye los precios que los financiadores pagan a los prestadores), por lo tanto, es un precio que refleja mucho más las condiciones de mercado. En cambio, el precio de prepagas es un precio controlado.

El Gráfico 3 muestra el derrotero que tuvieron los sub-capítulos productos médicos y prepagos. Nótese que mientras la inflación era relativamente baja (diciembre 2016 – julio 2018) ambos precios transitaban el mismo camino. A partir de mediados del 2018 comienza el brote inflacionario y los senderos se empiezan a bifurcar. El precio de prepagas crece pero por debajo del precios de productos médicos, que es un precio que refleja mejor las condiciones del mercado. Luego vino el confinamiento por la pandemia cuando el precio de prepagas se congela, mientras que los productos médicos siguieron creciendo, a menor ritmo, pero nunca dejaron de crecer.

En la primera mitad del 2021, cuando se produce el desconfinamiento, que empezaron las ideas y vueltas con la autorización a las prepagas a volver a ajustar sus cuotas luego de un año de congelamiento. Finalmente, a partir de mediados de 2021 comienza un período de recuperación más acorde con la inflación, aunque tardío. La línea que refleja la evolución de precio de prepaga marcha bien por debajo de la de productos médicos.

En el balance de 5 años de evolución de precios queda que el precio de prepaga está un 50% por debajo del de productos médicos en comparación con el nivel que ambos precios tenían en diciembre del 2016. Precio controlado en entorno inflacionario es precio que pierde.

Gráfico 3. Índice de precios de la salud

Fuente: elaboración propia en base a INDEC

Recomendaciones de política

La única forma de mitigar el efecto de que precio controlado es precio que pierde en entorno de alta inflación es con fórmulas de ajuste automático. Luego de mucha insistencia desde estas líneas de los Enfoques señalando que el sector salud debía tener un mecanismo de ajuste automático, finalmente, la Superintendencia de Servicios de Salud autorizó una fórmula polinómica para efectivizar esta medida. Dicha fórmula ajusta por una ponderación de índices que reflejan la evolución del salario de convenio de la sanidad, los precios de medicamentos de referencia del Ministerio de Salud, la inflación de productos médicos y la inflación general. Es una fórmula atinada.

Está el tema del período que transcurre entre el mes de cálculo de la polinómica y el de aplicación. En general, la información para el cálculo está disponible con 2 meses de retraso y entre que se hace el cálculo y se ordena su aplicación transcurren otros 2 meses, haciendo una demora total de 4 meses. Cuando la inflación se acelera, como será el caso en la segunda mitad del 2022, esto implica que el retraso de precios que ya traen los planes privados de salud no se mitiga porque van creciendo primero los precios y por detrás la polinómica. Sin embargo, por lo menos el atraso no se agrava gracias a la automaticidad del ajuste.

Pero fundamentalmente la polinómica dibuja otro horizonte. Cuando la inflación se desacelere, se producirá automáticamente la recuperación del atraso porque los precios presentes serán menores a los pasados y la polinómica se calcula sobre estos últimos. Con polinómica y ajuste automático, una vez que pasa el temblor de la aceleración inflacionaria viene necesariamente la recuperación.

Como recomendación adicional queda por institucionalizar de una manera más robusta la polinómica y su aplicación automática. Ciertamente que está en un necesario período de prueba, pero hay que trabajar para que la polinómica se quede y no se vaya más.