Salir de esta crisis implica aprender a convivir con el COVID-19

Dr. Luis María Degrossi,
Presidente de ADEMP

La pandemia continua expandiéndose en nuestro país y haciendo estragos en los segmentos más vulnerables de nuestra comunidad, que son las personas ancianas, aquellas que atraviesan por alguna enfermedad crónica y también y lamentablemente las de más bajos recursos. Es cada vez más frecuente encontrarse con la noticia de un amigo o persona cercana que fue doblegada por la enfermedad. Pero no queda otro destino que el de tomar fuerzas y seguir para adelante.-

La extensión de la cuarentena fue muy larga. Por eso, ya no se puede evitar su flexibilización aun cuando transitamos quizás, el momento más crítico de contagios. Las personas quedaron afectadas por el encierro en su salud emocional y en su sostén económico. Paradójicamente, hasta sería inhumano prohibirles salir a buscar su recuperación aun cuando las tasas detectadas de contagio (se sabe que el contagio real es muy superior) crece a razón de 15 mil por día y es ineludible que el país marcha al millón de contagiados registrados. Del diagnóstico inicial de que con una cuarentena rígida el virus podía ser eliminado, hay que pasar al realismo de que el virus se ha instalado y ahora hay que convivir con él. Aquí es donde surgen los nuevos desafíos para el sector de la salud privada.-

Los planes privados de salud tienen tres frentes abiertos. Por un lado, el congelamiento de las cuotas que en el 2020 no tuvieron ninguna actualización, justificada en la excepcional situación de la pandemia. Este retraso de cuotas fue sostenible en cierta forma porque la población misma disminuyó su consumo médico debido al encierro y al temor al contagio. Esto último, que hizo sostenible el mantenimiento de las cuotas congeladas, constituye el segundo desafío, que es, el posible desborde de consumo médico post cuarentena por demanda contenida.-

El tercer desafío es el de los costos médicos, que al igual que el valor de las cuotas y el consumo médico, están contenidos por factores institucionales que, se sabe, son transitorios. Los costos laborales de la medicina no subirán mucho en el 2020 porque en la negociación colectiva de la sanidad se pactó aumentos de suma fija que se trasladaran a los salarios de convenio y se revisarán según la inflación recién en el 2021. El valor del dólar oficial –referencia ineludible para precio del equipamiento y los insumos médicos– está sostenido por la autoridad monetaria, pero sometido a potentes presiones de mercado para una fuerte devaluación.-

Como se ve, la situación es muy endeble. De todas formas, si hay que buscarle algo de positivo a la circunstancia, es que se está a tiempo de planificar una salida ordenada de esta encrucijada.-

En primer lugar, habría que plantear a las autoridades la necesidad de una corrección parcial (dado que la situación económica es todavía delicada) en las cuotas de los planes de salud antes que termine el 2020, para no sobrecargar con la necesidad de una sobre-actualización al 2021. Lejos del 40% que será la inflación en el 2020, una parte de este deslizamiento de precios podría ser reconocida en la cuota de la medicina privada.-

En segundo lugar, hay que promover que la gente vuelva a tratarse de sus afecciones no relacionadas al COVID-19, sabiendo que los pacientes COVID-19 no desaparecerán en el corto plazo. Por lo tanto, hay que extremar las precauciones en un trabajo coordinado de planes de salud y prestadores médicos para que ambos tipos de pacientes convivan sin afectarse los unos con los otros. La salida de la demanda contenida tiene que ser también gradual y ordenada evitando una posible estampida de prescripciones y prestaciones postergadas.-

En tercer lugar, hay que planificar también una salida ordenada de la asistencia gubernamental al trabajo y la producción del sector salud (ATP-Salud) para sostener económicamente los salarios a medida que la demanda médica se vaya incrementando. En particular, las autoridades económicas plantean el fin de los ATP en diciembre del 2020. Dado que el COVID-19 tiene serios visos de continuar en el 2021, y sabiendo que tampoco es sostenible mantener los ATP indefinidamente, se podría pensar en pautar una senda consistente de ajustes de cuotas, aumento de la demanda médica por reducción de la demanda contenida y reducciones graduales de los ATP, yendo las tres cosas de la mano, durante la primera mitad del 2021.-

En cualquier caso, esto más que una propuesta es una idea para reflexionar positivamente a fin de salir de la crisis del COVID-19. La situación es por demás negativa como para no asumir una actitud positiva que ayude a mirar algunos rayos de sol en el medio de la tormenta.-

En fin, colegas, amigos y referentes del Sector: lo único que no nos puede ganar es el desánimo. Con fuerza, voluntad y siempre juntos, saldremos de este y cualquier otro atolladero que las difíciles circunstancias no seguirán planteando.-

Y fundamentalmente y al margen de todo, tengamos en cuenta que durante lo que va de esta Pandemia aprendimos muchas cosas buenas: Aprendimos a darle importancia a lo importante; Aprendimos que hay cosas que le pueden pasar a todo el mundo; Aprendimos que el hogar es más importante que la casa; Aprendimos a valorar una vuelta a la manzana; Aprendimos que la distancia nos acerca; Aprendimos que un miércoles no es tan diferente a un domingo; Aprendimos que lo más importante es la SALUD, pero lo fundamental es que APRENDIMOS A APRENDER, …. Por todo eso TENGAMOS fe en nosotros y estemos seguros QUE UNA VEZ MAS, JUNTOS PODEMOS.-