Unidos por la Salud

Dr. Luis María Degrossi
Presidente de ADEMP

En estos momentos, mayo del 2019, hace un año que se desató la crisis monetaria y cambiaria que todavía estamos atravesando. La coyuntura nos encuentra abrumados por los hechos económicos que en principio se nos decía, iban a mejorar en el transcurso de éste año, pero la realidad nos muestra que la crisis económica es severa y persistente, y con mucha adrenalina e incertidumbre que se incrementa para adelante.-

Las circunstancias están siendo en extremo complicadas. Primero, el dólar, que con su abrupto aumento desestructuró muchas finanzas, de empresas y de hogares, pero fundamentalmente de instituciones de salud privadas que, como se sabe, son muy tecnología dependientes y la tecnología médica, en Argentina, es importada. Por eso, como ya nos lo han oído decir, el dólar coloca estrés financiero en las instituciones y emocional en quienes tenemos la responsabilidad de administrarlas.-

Con el dólar, viene la volatilidad de la inflación, los salarios y el resto de los costos médicos. El problema es que la medicina privada tiene, absurdamente, sus precios férreamente controlados por el Estado, obra ello, de esa novela de terror que fue la sanción de Ley 26.682. En tiempos convulsionados, como los que nos toca vivir una vez más, el sistema ajusta por el actor que menos herramientas tiene para defenderse de las subas de costos, que son los planes de salud privados con precios controlados.-

Pero más allá de los controles de precios, la otra gran limitante es la propia realidad. Los afiliados a la medicina privada desregulados, son en su mayoría trabajadores asalariados formales del sector privado, que también están atravesando un tiempo difícil con pérdidas de empleo y salarios que día a día, se desvalorizan con la inflación. Aplicar ajustes de precios a los planes de salud, en esta coyuntura, suma complicaciones a las familias que terminan muchas de ellas desgranándose del sistema. Si pensamos en los afiliados voluntarios, que son jubilados, cuentapropistas, amas de casas con un sostén precario, la situación para enfrentar ajustes de precios es más precaria aún.-

Por el lado de los costos, después de las devaluaciones del 2018 el dólar encontró algún resquicio de tranquilidad, pero pasadas las vacaciones, a partir de marzo arremetió otra vez sin visos ciertos de lo que podrá pasar en lo que resta del año. Además, llega el período invernal que es cuando naturalmente la gente más servicios le demanda al sistema de salud; y con el invierno también llegan las negociaciones salariales en donde los trabajadores, a través de las paritarias, naturalmente buscarán recomponer lo perdido en sus salarios respecto de la inflación.-

De esta forma, el sector privado de la salud está atrapado por un efecto tipo tenaza: los ingresos aprietan desde arriba hacia abajo y los costos hacen lo propio desde abajo hacia arriba, con los actores de la medicina privada –tanto financiadores como prestadores– en el medio soportando la presión.-

Por eso, estamos aquí. En el Coloquio de nuestra querida ADEMP, al cual denominamos: “UNIDOS POR LA SALUD”.-

Aquí recibimos a todos los actores de la salud privada, y muy especialmente a las entidades colegas del interior del país que siempre nos acompañan en las buenas y en las malas y que, sabemos, muchas de ellas están atravesando una situación más crítica aún.-

La idea del Coloquio fue escuchar a los expertos expositores. En ese ámbito, entonces, es que tenemos que discutir en cómo desplegar estrategias para concientizar a las autoridades sanitarias, a los miembros del Poder Legislativo y del Poder Judicial en la idea de que no es sostenible mantener una política expansiva de los beneficios que se prometen en el Programa Médico Obligatorio (PMO) sin un correlato proporcional en el incremento de los recursos. En este sentido, si estamos atravesando una crisis de financiamiento, sería sabio convertir dicha crisis en una oportunidad. Es decir, posiblemente se esté ante una oportunidad histórica de abordar un diálogo técnico, profesional y despojado de hipocresías para delimitar con precisión cuáles son las prestaciones cubiertas, los alcances de la cobertura y los límites claros y explícitos del PMO. El desafío colectivo es priorizar las intervenciones y los criterios demostradamente más costo-efectivos y prescindir de todos aquellos tratamientos que suenan muy promisorios a los oídos de la ciudadanía, y con mucho marketing clínico, pero que las evidencias médicas dejan sorprendentemente huérfanos.-

En segundo lugar, tenemos que convocarnos a tener un conducta responsable en lo que hace a la incorporación de nuevas tecnologías médicas de dudosa efectividad y, a veces, hasta en fases experimentales sin ningún tipo de evidencia. Volviendo al lema de que, si cada crisis genera una oportunidad, esta debe ser la oportunidad para avanzar con la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y ponerla a trabajar de manera seria y profesional. En igual sentido, debería ser esta la oportunidad para avanzar en la rigurosa incorporación a la práctica médica de protocolos, guías clínicas y criterios médicos para un uso racional y eficiente de los recursos del Sector.-

Pero además de escucharnos entre nosotros, entendemos que fue fundamental convertir a nuestro COLOQUIO en un ámbito propio de diálogo y concientización, para no quedar desprotegidos y/o sentirnos solos en medio del temporal. Ahora sabemos que podemos intercambiar ideas, propuestas y compartir problemas que muchas veces parecen individuales pero nos son tristemente comunes.-

La teoría general de las organizaciones recomienda que en tiempos de crisis, los agentes, que naturalmente compiten entre ellos por lograr objetivos individuales, tienen que unirse para compartir experiencias, vivencias y soluciones a problemas comunes que permitan la supervivencia del colectivo. En otras palabras, en crisis no hay soluciones individuales, porque si el resto se cae, indefectiblemente, nos arrastrará en su caída.-

Por eso también, es un inmejorable momento para presentar en Sociedad a una nueva y flamante Institución de Nuestro querido Sector, es decir a la “CONFEDERACION U.A.S.”, a la cual conjuntamente con otras Cámaras amigas, hemos tenido el honor de fundar.-

Muchos de nosotros, ante las dificultades que nos plantea el entorno, solemos apelar a pedir consejos a colegas, amigos, asesores y conocidos. Esta es precisamente una forma de buscar individualmente una ayuda al colectivo. Pero esta red es de alcance limitado, porque se constriñe a nuestro pequeño grupo de referencia. El Coloquio “UNIDOS POR LA SALUD”,  conjuntamente con la mencionada Confederación, aspiran a ser la instancia donde esta humana estrategia de buscar contención en colegas y amigos se haga mucho más extensa y profusa, donde podamos construir una red más densa y efectiva, aunando fuerzas con todos los actores de la salud que, como siempre decimos, estamos en el mismo barco. Que, dicho sea de paso, o lo continuamos navegando entre todos, o lo hundimos y desguazamos, también entre todos.-

Para terminar, amigos, los argentinos estamos acostumbrados a las crisis, y también lo estamos a la resignación, pero lo que no debemos hacer en esta oportunidad es, justamente eso, resignarnos. Espacios como el Coloquio “UNIDOS POR LA SALUD” son la invitación para que entre todos hagamos algo de luz para salir adelante juntos y obviamente fortalecidos.-

Y superada la crisis (que estoy seguro que lo haremos), ojala que el COLOQUIO se haya convertido en un sano ecosistema de ideas innovadoras y propuestas para el desarrollo y la calidad del Sector Privado de la Salud. Como no me canso de repetir: las crisis son la oportunidad para construir algo mejor. Hagámoslo entre todos.-