Jorge Colina,
Economista de IDESA

 

Si se elige el RIPTE para ajustar, tiene que ser al 100% del RIPTE

El gobierno decidió cambiar la fórmula de ajuste de los precios de la medicina privada. Pasó del Indice de Costos de Salud al 90% del RIPTE. Esto es problemático porque topear una variación implica que el desfinanciamiento crece con el paso del tiempo.

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La historia con la fórmula de ajuste

La medicina privada en Argentina viene muy golpeada. La pandemia, más el congelamiento de precios a la que fue sometida durante ella, la dejo muy desfinanciada. Esto se traduce en insatisfacción de la gente por los copagos y las demoras en conseguir turno y de los prestadores médicos que ven que sus honorarios y aranceles pierden contra la inflación. Luego de un traumático proceso de negociación con las autoridades sanitarias para que defina una fórmula de ajuste automático, el Ministerio de Salud sancionó por resolución ministerial el Indice de Costos de Salud.

Este Indice toma en consideración la evolución del salario de convenio, los costos de los medicamentos, de los insumos médicos y de la inflación y se aplica cada dos meses. Sucedió que, como los precios de la medicina privada venían muy atrasados desde el 2020 y 2021, en la primera mitad del 2022 se habían otorgado de manera discrecional algunos aumentos compensatorios que no llegaban a cubrir la perdida de financiamiento.

En el segundo semestre se comenzó a aplicar el Indice de Costos de Salud cada dos meses. La combinación de los aumentos compensatorios de la primera mitad del 2022 con los aumentos automáticos del Indice de Costos de Salud en la segunda mitad hicieron que el aumento total en la medicina privada en el 2022 arroje un 114% anual.

Este porcentaje es más que la inflación que se espera para el 2022 que será de entre 95% y 100%. Esto llevó a la Vicepresidenta de la Nación a manifestar por las redes sociales su disconformidad –señalo concretamente que era “inaceptable”– por lo cual el gobierno decidió cambiar la fórmula.

La primera pregunta que se impone es si el aumento era “inaceptable”. Para echar luz sobre este interrogante sirve el Gráfico 1.

 

Gráfico 1. Evolución real de los precios de la medicina privada

Diciembre 2017 = 100

Fuente: INDEC y Resoluciones Ministerio de Salud

 

El gráfico tiene la evolución real –ajustada por inflación– de los precios autorizados por las autoridades sanitarias a la medicina privada. Lo que se observa es que en el 2018 y 2019 hubo un desfinanciamiento provocado por la crisis cambiaria. Sin embargo, se logró comenzar el 2020 con los precios recuperados al nivel pre-crisis cambiaria. Vino la pandemia y hasta diciembre del 2020 no hubo autorizaciones para ajustar los precios en consonancia con la inflación. Así es como se produjo una pérdida de 25% real.

En la primera mitad del 2021 se produjeron idas y vueltas entre las autoridades empeorando el desfinanciamiento, al punto tal que se llegó a julio 2021 con casi un 30% de perdida contra la inflación. Allí hubo una acción judicial por parte de la medicina privada que logró llevar a que la pérdida se ubique entre un 15% – 20% en la primera mitad del 2022.

En la segunda mitad del 2022, se observa en el gráfico un movimiento en serrucho que es producto de que la inflación es del 6% todos los meses mientras que el ajuste de la medicina privada es cada dos meses. Entonces, un mes pierde y otro mes gana, por lo que la tendencia es plana. Es más, se aplana en un nivel equivalente a 82,5 respecto de diciembre 2019 = 100. Esto es aún con el ajuste del 114% cuestionado por la Vicepresidenta.

No hay ninguna sorpresa en esto. La fórmula no había venido a recuperar precio sino a evitar que los precios de la medicina privada se sigan deteriorando. Por lo tanto, el aumento del 114% no era inaceptable. Era apenas lo necesario para no profundizar el desfinanciamiento de la medicina privada.

Ahora cabe la segunda pregunta: ¿Cómo se comportarán los ajustes en el futuro?

 

La nueva fórmula de ajuste en la medicina privada

El espíritu central de la nueva fórmula está en el Gráfico 2. Dice que los ajustes se harán con el índice RIPTE (Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables). Este es un índice que refleja la evolución de los salarios formales y se utiliza para actualizar las transferencias monetarias de la seguridad social, en particular, las jubilaciones y las asignaciones familiares.

Cabe aclarar que muchas veces desde estos Enfoques de Políticas Sanitarias se bregó por la aplicación de este índice en el ajuste automático de las cuotas. Por lo tanto, no se va a cuestionar ahora la decisión. El punto es que se aplicará sólo el 90% de la variación del índice lo cual implica que los precios de la medicina privada crecerán consistentemente por debajo de los salarios de la economía.

Aparentemente, como si fuera a modo de compensación, se estipulo que los seguros de salud pueden diseñar nuevos planes con copagos los cuales deben ser por lo menos un 25% más barato que su símil sin copago.

Colateralmente también se estipulo que a quienes tengan ingresos por encima de 6 salarios mínimos (esto sería unos $370.000 en diciembre 2022) se les aplicará el Indice de Costos de Salud. Se trata de una minoría. Lo más relevante es lo que está en el Gráfico 2.

 

Gráfico 2. Nueva regla de ajuste

Fuente: Boletín Oficial

 

El tope de 90% en un incremento significa que el precio de la medicina privada ira disminuyendo su nivel respecto del RIPTE. Una forma de ver esto es tomar los últimos 18 meses transcurridos entre abril 2021 y setiembre 2022 y comparar el RIPTE con el 90% del RIPTE. Estos resultados se presentan en el Gráfico 3.

 

Gráfico 3. Evolución del RIPTE y el 90% del RIPTE

Fuente: elaboración propia en base a Secretaria de Seguridad Social

 

Como puede observarse a medida que transcurre el tiempo la brecha entre el RIPTE y lo que se ajustarán los precios medicina privada se ensancha. Seguramente que las autoridades quisieron beneficiar a los trabajadores con aumentos de precio de los planes de salud por debajo de lo que crecen sus salarios. Pero esto es un contrasentido porque significa que los honorarios de los médicos crecerán por debajo de los salarios del resto de los trabajadores de la economía. Esto es claramente una arbitrariedad.

Para tener idea de órdenes de magnitud de cuánto irán perdiendo los precios de la medicina privada con el ajuste al 90% del RIPTE –en otras palabras, en cuánto se va a ensanchando la brecha del Gráfico 3– se presenta el Gráfico 4. El porcentaje allí es la pérdida real de los precios de la medicina privada respecto del RIPTE medido entre abril 2021 y setiembre 2022. Al cabo de 1 año, los precios de la medicina privada se habrán retrasado un 4,7% y el cabo de 18 meses, que es lo que dura esta fórmula, se habrán retrasado un 7,3%. Esto es porque ajustar parcialmente un precio respecto de otro hace que el primero pierda más que el segundo con el paso del tiempo.

 

Gráfico 4. Pérdida real de la medicina privada por el ajuste al 90% del RIPTE

Fuente: elaboración propia en base a Secretaria de Seguridad Social

 

Cabe aclarar que la posibilidad de tener planes con copago no compensa la pérdida ocasionada por ajustar al 90% de lo que crece el RIPTE. Porque el copago disminuye el nivel del precio del plan de salud, nivel que luego se va a ajustar al 90% del RIPTE. O sea, el plan con copago también va a perder en la forma que se muestra en el Gráfico 4.

 

Recomendaciones de política

Los precios de la medicina privada, si se quiere que se ajusten como los salarios de la gente, tienen que ajustarse al 100% del RIPTE. Caso contrario, los profesionales de la salud van a tener cada vez menores remuneraciones que el resto de los ciudadanos.

El aplicar el Indice de Costos de Salud a los ingresos superiores a 6 salarios mínimos tampoco tiene sentido. Las instituciones que administran los planes privados de salud no conocen los ingresos de sus clientes. Se podrá pensar que se aplica sobre salarios superiores a 6 mínimos. Pero, así y todo, es una complicación administrativa sin justificación técnica. Esto debería eliminarse. El índice debería ser único.

En tercer lugar, la Superintendencia de Servicios de Salud tiene que flexibilizar, controladamente, las autorizaciones que hace sobre los copagos. Dado que, si se pone una condición al precio del plan con copago –que sea 25% más barato o más– hay que dar grados de libertad en la definición del nivel de los copagos para poder cumplir con la condición. Esto no significa que los copagos tengan que quedar totalmente liberados. Sino que estén liberados, controladamente, para cumplir con la condición de precio de plan 25% más barato, evitando eventuales abusos.