La crisis de la medicina privada empeora, pero no bajemos los brazos porque la razón está de nuestro lado

Dr. Luis María Degrossi,
Presidente de ADEMP

En el número pasado de nuestra querida revista hacía referencia con bastante desasosiego que a nuestro sistema de salud le hacía falta liderazgo. La referencia no era a la carencia de un líder en la persona de alguna autoridad sino en la capacidad social de organizarse para trabajar en equipo en el logro de metas comunes. Las desavenencias que se están observando en la campaña de vacunación lo dejan en evidencia.

El país sufre un notable retraso en la recepción de vacunas contra el Covid-19 aun cuando las autoridades anunciaron y comenzaron a moverse para su consecución el año pasado. Se está entrando al período invernal con apenas 8% de la población vacunada y la amenaza concreta de una segunda ola, sin que los efectos de la primera hayan pasado y con variantes de cepas del virus que arrojan más interrogantes que certezas.

Ciertamente que la escasez de vacunas es un problema mundial. Pero nuestros vecinos, como Chile, ya inoculó al 50% de su población y Uruguay, habiendo empezado en marzo, ya inoculó al 11% de la población. Claramente no hubo en Argentina suficiente liderazgo interno para organizar mejor la vacunación.

Pero donde definitivamente quedó el desnudo la falta de liderazgos y racionalidad es en el manejo (o más bien, manipulación) que se está haciendo con las autorizaciones de ajustes a los precios de la medicina privada.

Durante la mayor parte del 2020 no se habló del tema de ajustes de precios de planes privados, natural y razonablemente, porque la población estaba atravesando por un duro momento económico dado por el ASPO (Aislamiento, Social, Preventivo y Obligatorio). A finales de octubre del 2020, cuando se pasa a una etapa de retome de las actividades económicas con el DISPO (Distanciamiento, Social, Preventivo y Obligatorio), se sanciona una Resolución del Ministerio de Salud nacional (N° 1786/20) estipulando un ajuste de cuotas de 15% en diciembre 2020 y 10% en febrero 2021.

Cabe resaltar que desde diciembre 2019 que las cuotas de la medicina privada estaban congeladas y que ya se sabía al momento de sanción de esa Resolución que la inflación general de la economía rondaría el 36% en diciembre 2020. Bastante por encima del 26% que la Resolución otorgaría a febrero. Pero intempestivamente con otra Resolución al día siguiente (N° 1787/20) se modificó la decisión y se otorgó sólo un 10% en diciembre.

Luego, en los últimos días de diciembre 2020 aparece una nueva Resolución del Ministerio de Salud nacional (N° 2987/20) otorgando un aumento de 7% a partir de febrero 2021. Pero otra vez, intempestivamente, al día siguiente con otra Resolución (N° 2988/20) se suspende el aumento. Finalmente, a finales de enero 2021 se sanciona otra Resolución ministerial (N° 531/21) otorgando un aumento de 3,5% a partir de marzo 2021.

La falta de liderazgos emerge a la superficie cuando se observa que las idas y vueltas se producen de un día para el otro con resoluciones ministeriales que tienen números correlativos. Evidentemente, las normas se sancionaron sin el suficiente consenso interno. Incurrir en dos ocasiones en el mismo contrasentido, indica que está siendo muy difícil en el equipo de salud que debería liderar la pandemia, encontrar acuerdos.

La falta de racionalidad emerge cuando se compara la inflación general de la economía y los ajustes compensatorios de la inflación que se autorizaron. Entre diciembre 2019 y marzo 2021 la inflación será del 52%, mientras que los ajustes de los planes de salud privados habrán sido sólo del 14%.

Este es un retraso del 33%!!! sólo para entrar al 2021 en las mismas condiciones económicas que la medicina privada estaba en diciembre del 2019, que ya era una situación penosa. Recuerdo que el título de la editorial de nuestra querida revista en aquel mes era “Un paciente que no pudo salir de la sala de emergencia” en alusión a la crítica situación en la que estaba la medicina privada con el retraso de precios y la crisis cambiaria.

Ahora estamos en medio de la pandemia, luego de un año de haberla sobrellevado y sin visos de saber cuándo termina, con los precios más atrasados todavía y las autoridades sanitarias sin atisbos de respuestas.

La situación es inimaginablemente crítica. Sólo queda seguir insistiendo a las autoridades mayor racionalidad, por el camino del diálogo, por más difícil o fútil que parezca. Peor es la resignación y dejarse caer en el pensamiento de que todo está perdido.

No bajemos los brazos en la búsqueda de la racionalidad y la razonabilidad. Porque ambas están de nuestro lado.

 

Dr. Luis María Degrossi
Pte. de ADEMP