La evolución de los salarios en el sector de la salud privada

Básicamente, la estructura de costos de una pequeña entidad privada de cobertura médica (1) está conformada en un 80% de costo médico y un 20% de gasto de administración. Dentro del 80% de costo médico, el 85% lo conforman las prestaciones médicas centrales, que son las consultas médicas y estudios y tratamientos ambulatorios (40%), las de internación (40%), los medicamentos (17%) y las prestaciones de muy alto costo y baja incidencia (3%); el restante 15% del costo médico está conformado por los servicios auxiliares de la medicina central (como salud mental, rehabilitación, odontología, emergencias, internación domiciliaria, diálisis, entre otros). Esta estructura facilita observar que, si hay una variable económica basal en el sector salud, esa variable son los salarios.

Por el lado del gasto administrativo, 5 puntos porcentuales son gastos de comercialización los cuales son fundamentalmente mano de obra (vendedores, creativos, publicistas, etc.), los restantes 15 puntos porcentuales están conformados en más de la mitad por remuneraciones a la gerencia y los empleados administrativos y de atención al cliente. Por el lado del costo médico, las consultas médicas y estudios de diagnóstico y tratamiento e internaciones, que representan 80 puntos porcentuales del 80% que representan los costos médicos, se sabe que están dominados por el costo salarial. En el caso de las consultas, el 90% corresponde a costo de honorarios del profesional, en el caso de los estudios de diagnóstico y tratamiento –si bien son servicios intensivos en tecnología– el 50% de sus costos corresponden a remuneraciones y en el caso de las internaciones, el 60% es costo salarial. No hace falta más análisis para detectar que los servicios auxiliares (salud mental, rehabilitación, odontología, emergencias, internación domiciliaria, etc.) también son muy intensivos en mano de obra.

Sólo medicamentos y prestaciones de muy alto costo y baja incidencia, que representan 20 puntos porcentuales del 80% al que ascienden los costos médicos, podría decirse que no están dominados por el costo de los salarios. Pero están dominados por las innovaciones en medicamentos que crecen aceleradamente, y cuyos precios también lo hacen. Si bien la mayor cantidad física de medicación consumida por los asociados son de agudos, cuyos precios tienden a estar sometidos a alta competencia, el mayor peso del costo en medicación lo aportan los anticuerpos monoclonales, interferones, antineoplásicos biológicos, inmunosupresores selectivos, etc., o sea toda la gama de nuevos medicamentos biotecnológicos cuyos precios se elevan exponencialmente.

En definitiva, directa o indirectamente, entre un 60% y 70% de los costos de una entidad de cobertura médica privada pasa por la evolución de los salarios, y en Argentina la política salarial no la determinan las empresas sino los sindicatos y el Estado a través de la negociación colectiva. Ciertamente que la negociación es un ámbito tripartito de empleadores, sindicatos y Estado, pero la tónica general que adopta la posición del Estado es a favor de la parte sindical, de aquí que el margen de influencia de los empleadores en la definición de las políticas de remuneraciones es marginal. Por eso también los aumentos estipulados en los convenios colectivos de los diferentes sectores y actividades de la economía tendieron a ser muy similares. Ejemplo de ello se brinda en el Gráfico 1.


ADEMP asociacion de entidades de medicina privada

Allí se presenta la evolución de los dos convenios colectivos de trabajo más aplicados en las entidades privadas de salud: el convenio colectivo de comercio y actividades civiles, que se aplica al personal administrativo, y el convenio colectivo de sanidad, que los prestadores médicos aplican a su personal pero cuyos aumentos luego impactan en los planes de salud vía incremento en el precio de las prestaciones médicas. En palabras simples, estos son los dos convenios que definen los aumentos salariales en la salud privada. Nótese que ambos tienen una evolución muy parecida. La diferencia de los aumentos es temporal, ya que uno –comercio– se cierra en mayo y el otro –sanidad– en agosto, y además porque pautan escalonamientos diferentes, pero en el acumulado, los incrementos son muy similares. Partiendo de enero 2010 = 100 se llega a finales del 2013 y principios del 2014 con niveles de 262 y 277, respectivamente. Esto muestra que los porcentajes anuales de aumentos de salario se determinan fundamentalmente por decisiones externas a las entidades, y sólo en el margen, y aditivamente, las políticas de recursos humanos de las empresas pueden tener algún margen de decisión.

La evolución de los precios de la salud privada Los dos precios más importantes de los financiadores privados son los precios de los planes de salud que pagan los asociados y los precios de las prestaciones médicas que los financiadores les pagan a los prestadores médicos por los consumos de los asociados. Los incrementos anuales de los precios de los planes de salud no los determinan internamente las entidades privadas sino que se fijan centralizadamente en la Superintendencia de Servicios de Salud y la Secretaría de Comercio.

En cambio, en los aumentos de precios de las prestaciones médicas que los financiadores privados de salud pagan a los prestadores se produce un curioso fenómeno producto de la estructura del sistema privado de la salud. En el sistema conviven, desde el lado de los financiadores, grandes actores con más de 200 mil afiliados, y un universo disperso de pequeñas y medianas entidades que no sobrepasan los 100 mil afiliados (2). Para darse una idea de la segmentación, los grandes actores no superan la decena y aglutinan el 63% de los beneficiarios totales del sistema, mientras que las pequeñas y medianas entidades son aproximadamente 700 y aglutinan el 33% restante. Por otra parte, desde el lado de los prestadores, se produce una situación similar; hay un grupo de grandes prestadores, con mucho renombre comercial y calidad médica, y un universo vasto de pequeños prestadores con menos renombre comercial y menor capacidad financiera (3).

En esta estructura, los financiadores privados más grandes les imponen condiciones de mercado a los prestadores, haciendo que los ajustes de precios de las prestaciones médicas sólo procedan cuando la Superintendencia de Servicios de Salud les autorice a ellos incrementos de precios de los planes de salud, y muchas veces los aumentos de prestaciones no son iguales al aumento de plan de salud autorizado por la Superintendencia. Así es como se produce una tensión entre los financiadores grandes y los prestadores; tensión que se va resolviendo imperfectamente y sobre la base de negociaciones tortuosas, pero que le produce a los prestadores un stress financiero importante.

Por este motivo, los prestadores médicos tienden a descargar la tensión financiera que ellos sufren sobre los financiadores privados más pequeños, imponiéndoles mayores aumentos de precios. Las entidades privadas pequeñas y medianas, entonces, sufren incrementos de prestaciones médicas que tienden a estar por encima de las autorizaciones que ellas reciben para incrementar el precio de sus planes de salud (Gráfico 2).


ADEMP asociacion de entidades de medicina privada

En el Gráfico 2 se puede observar que los aumentos de precios de las prestaciones médicas que reciben los financiadores de salud pequeños son los que los prestadores médicos les imponen para compensar los aumentos de su principal factor de costo (que son los salarios); y las autorizaciones que los financiadores pequeños reciben por parte de la Superintendencia de Servicios de Salud (si bien, en algunas ocasiones es un 1 punto porcentual superior a las autorizaciones que reciben los financiadores más grandes) marchan consistentemente por debajo de los ajustes de precios de las prestaciones (4) . En este gráfico no se observa, pero los incrementos de precios que los financiadores grandes le otorgan a los prestadores son inferiores a los que los prestadores le imponen a los financiadores pequeños y medianos. De aquí que los prestadores tienden a descargar sobre los financiadores de salud pequeños parte de la tensión financiera que les provoca la tortuosa negociación de precios con los financiadores de salud grandes. De esta forma, los financiadores de salud pequeños terminan pagando con mayor costo de prestaciones la falta de entendimiento de las grandes entidades de cobertura médica con los prestadores. Cabe realizar una pequeña mención aclaratoria al Grafico 2.

El aumento observado en el precio de los planes a diciembre del 2013 corresponde al 9% autorizado por la Superintendencia a mediados de ese mes (para las entidades pequeñas), y el incremento observado en las prestaciones médicas corresponde a los avisos de nuevos precios que los prestadores están haciendo llegar a los financiadores de salud pequeños. Esto implica que, en muchos casos, muchos de estos incrementos no están efectivizados en diciembre, sino que lo serán a posteriori, pero a los fines analíticos se los expone en el mes de diciembre para facilidad de la exposición.

El otro precio relevante para los financiadores privados, como se dijo el comienzo, es el salario de los empleados administrativos, determinante de la evolución de los costos de administración de los planes de salud. El Gráfico 3 muestra que aquí también el precio de los planes de salud de los financiadores pequeños se incrementa, pero rezagado y por debajo de lo que aumenta el principal factor de costo laboral en las tareas administrativas. Nótese que la lógica de la dinámica de aumentos es que, cada vez que el incremento autorizado de planes se acerca a lo que subieron los salarios administrativos, el salario vuelve a incrementarse y así se cronifica el rezago.


ADEMP asociacion de entidades de medicina privada

En suma, los financiadores de salud privados pequeños y medianos están en el medio de dos fuerzas inflacionarias que aprietan la una contra la otra. Una fuerza está dada por los elevados incrementos de salario de convenio (administrativos y sanidad) y la otra por los fuertes ajustes de precios que reciben de los prestadores médicos condicionados en la mayoría de los casos por la tensión financiera que los prestadores reciben de los grandes financiadores privados de salud. De esta forma, las entidades de salud más pequeñas tienen una presión sobre sus finanzas más agudizada que las grandes entidades de salud y deben extremar sus esfuerzos y recursos de gestión interna (administración, auditoria, compras, manejo de recursos humanos y logísticos) para obtener por medio de aumentos de productividad lo que las presiones inflacionarias les quitan. Lo que no se puede compensar con mayor productividad, se traduce en pérdida de rentabilidad y menores márgenes para inversión.

Recomendaciones de política

La puja distributiva entre precios y salarios de diferentes actores no se da solo en el sector salud, sino en todos los sectores de la economía. Estas pujas son el resultado esencial y natural de la alta inflación. Cuando todos los actores pujan para reacomodar sus precios en compensación por lo que lo incrementó otro actor se produce este efecto avalancha que retroalimenta la inflación, haciéndola permanente, y que –como toda avalancha– castiga al más débil, en este caso los financiadores más chicos y sus asociados, que en general tienen menor poder adquisitivo que los asociados de los financiadores más grandes. Por eso, la recomendación central es que hay que disminuir sustancialmente la inflación. De tasas actuales del 25% al 30% anual, se debe bajar a tasas del orden del 5% - 6% anual.

La otra recomendación, para paliar la crítica situación de los financiadores y prestadores más pequeños que resulta de la puja distributiva, es compensar su vulnerabilidad financiera con menor presión impositiva. Sin modificar la actual estructura de impuestos, alcanzaría con actualizar por inflación (verdadera, no la oficial) los topes que determinan la categoría de Pymes a los efectos de las contribuciones patronales, o actualizar la tabla de alícuotas de la 4ta categoría del impuesto a las ganancias. O sea, haciendo lo correcto, que es actualizar por inflación los parámetros de cálculo de los impuestos, se puede brindar ciertas condiciones de estabilidad a los financiadores más chicos.

Pero bajar la inflación y actualizar los parámetros impositivos trasciende el ámbito de la salud. Entonces, la tercera recomendación es construir un ordenamiento de política de ingresos sectorial (precios y salarios) para reducir la intensidad de los impactos que las fuerzas inflacionarias le infligen a los actores más débiles. Una política de ingresos sectorial significa que, en cada negociación colectiva de salarios, se tenga especialmente en cuenta el impacto que dicho aumento de salarios generará sobre los costos de la medicina, y fundamentalmente los márgenes que la Superintendencia de Servicios de Salud tiene para autorizar aumentos de precios de los planes y los márgenes que los financiadores de salud más grandes tienen para hacer reconocimiento de aranceles, a fin de que haya más consistencia entre lo que aumentan los salarios y lo que pueden aumentar los precios para los actores más chicos. Caso contrario, sin política de ingresos, se corre el alto riesgo de alimentar la concentración a favor de los grandes actores en la salud privada. Con más concentración, en el largo plazo, más conflictiva será la negociación de precios entre grandes financiadores y prestadores médicos.

En todo proceso inflacionario, tarde o temprano, llega la hora de tomar decisiones sobre la política de ingresos. Precisamente, porque cuando la inflación se vuelve políticamente insostenible, los responsables de la política económica tienen que enfrentarse a la tarea de reducirla, y para ello se necesitan ajustes económicos. La forma de alivianar los impactos de estos ajustes anti-inflacionarios es con una política de ingresos que ordene la reducción progresiva de los incrementos que cada actor económico aspira para sí. Esta herramienta es más necesaria aún si lo que se quiere –que es lo más factible que suceda– es que la política anti-inflacionaria sea no ortodoxa. Por eso, la agenda de políticas públicas para el 2014 debería empezar por delinear una política de ingresos para el sector de la salud privada.

(1) Se entiende por tal a entidades con menos de 100.000 afiliados.

(2) Alguna institución supera este número de 100 mil afiliados pero es excepcional y más cercano a los 100 mil que a los 200 mil.

(3) En lo sucesivo, la expresión "prestadores" hace referencia a las instituciones con internación.

(4) La Superintendencia de Servicios de Salud, en consideración a la mayor debilidad financiera, algunas veces ha autorizado mayor aumento de precios a los pequeños financiadores que a los grandes. Sin embargo, algunos prestadores argumentan que este aumento diferencial justifica incrementos mayores de precios de las prestaciones, cuando el incremento diferencial de precios de planes de salud es una compensación a la debilidad financiera, no una ventaja de recursos.

ley marco regulatorio

Nuestros Auspiciantes

  • Content on this page requires a newer version of Adobe Flash Player.

    ADEMP asociacion de entidades de medicina privada

Entidades adheridas

Content on this page requires a newer version of Adobe Flash Player.

ADEMP asociacion de entidades de medicina privada

Nuestra Revista

  • ADEMP asociacion de entidades de medicina privada

    Numero de Diciembre 2013


    Algunos de los temas en esta edición:
    - Enfoques: La puja dsitributiva en el sector de la salud privada
    - Efectos de la broncemia sobre la medicina

  • ADEMP asociacion de entidades de medicina privada

    Numero de Noviembre 2013


    Algunos de los temas en esta edición:
    - Enfoques: La economía argentina después de las elecciones
    - La palabra del médico

  • ADEMP asociacion de entidades de medicina privada

    Numero de Septiembre 2013


    Algunos de los temas en esta edición:
    - Enfoques: La economía argentina después de las elecciones
    - La palabra del médico

  • ADEMP asociacion de entidades de medicina privada

    Numero de Julio 2013


    Algunos de los temas en esta edición:
    - Medicina desde los costos: el gasto en medicamentos
    - La comunicación interna, más allá de los canales formales

  • ADEMP asociacion de entidades de medicina privada

    Numero de Mayo 2013


    Algunos de los temas en esta edición:
    - Medicina desde los costos: Los servicios de internación
    - Dr. Aldo Barsanti "Hacernos más estudios clínicos no siempre ayuda a cuidar nuestra salud"

  • ADEMP asociacion de entidades de medicina privada

    Numero de Marzo 2013


    Algunos de los temas en esta edición:
    - Medicina desde los costos: Los servicios ambulatorios
    - La "nueva APE" y los "viejos errores"

  • ADEMP asociacion de entidades de medicina privada

    Numero de Noviembre 2012


    Algunos de los temas en esta edición:
    - 3% de la población utiliza el 39% del costo médico
    - Los riesgos en la guardia

Desarrollo EDITUM / VCR DESIGN