Jorge Colina,
Economista de IDESA

EN 15 AÑOS HABRÁ MÁS VIEJOS MAYORES DE 60 QUE JÓVENES MENORES DE 20

La demografía argentina se está transformando a tasa acelerada. Esto tendrá un fuerte impacto en los financiadores de la salud. Nadie se está preparando. En este número de los enfoques se presentan algunas ideas de política pública para empezar a aplicar hoy pensando en el futuro.


Cada vez nacen menos niños

No es novedad que la Argentina está envejeciendo. Sin embargo, se tiende a poner demasiado énfasis en la extensión de la esperanza de vida como factor determinante, cuando en rigor es una combinación de prolongación de la vida con caída abrupta de la natalidad. De hecho, en Argentina el factor que acelera el envejecimiento es el desplome de los nacimientos más que el aumento de la longevidad. 

Se estima que en la Argentina la expectativa de vida crece 1 año cada 10 años. En los últimos 10 años, los nacimientos cayeron a la mitad (Gráfico 1).   


Gráfico 1. Cantidad de nacimientos en Argentina

En miles

 

Fuente: Ministerio de Salud

Esto llevó a los demógrafos del INDEC a recalcular las proyecciones de población al 2040. En el Gráfico 2 se presentan las proyecciones de la cantidad de jóvenes menores de 20 años y de viejos mayores de 60 años desde el 2025 al 2040, cuando los 400.000 niños que nacieron en el 2025 tengan 15 años de edad.

Gráfico 2. Proyección de la cantidad de niños y ancianos en Argentina

En millones de personas


Fuente: INDEC

Los menores de 20 años caerán de 13,7 a 9,8 millones y los mayores de 60 subirán de 8 a 10,7 millones. Si se mira con detenimiento la velocidad de las líneas en el Gráfico 2 se podrá observar lo que se dijo al inicio:  los jóvenes caen más rápido que lo que crecen los viejos. Los viejos aceleran su crecimiento después del 2035. En términos más precisos, los jóvenes decrecerán a una tasa promedio anual de -2,2% mientras que los viejos crecerán a una tasa promedio anual de 2,0%.  

En cualquier caso, jóvenes para abajo y viejos para arriba hace que hoy en el 2025 haya 72% más de jóvenes que viejos. En el 2040 habrá más viejos que jóvenes.

La proyección para la población total entre el 2025 y el 2040 es que crecerá a una tasa promedio anual de 0,16%. Si los jóvenes caen más que los viejos y la población total crece es porque el crecimiento poblacional se dará por inmigración.

Cómo tiene que mirar un financiador de la salud estos datos

Tiene que mirarlos con la película completa, es decir, con el cambio que sufrirá la estructura etaria de la población. En el Gráfico 3 se presenta la estructura etaria de las instituciones que forman ADEMP y responden a la Encuesta de la Comisión de Asesores Médicos, la estructura etaria actual de la Argentina y la que se proyecta para el 2024.

Allí surge que las instituciones de ADEMP tienen un sesgo positivo marcado en el segmento 20 – 40 lo que lleva a que tenga otro sesgo positivo, aunque de menor magnitud, en el segmento 40 – 60. Luego, tiene un sesgo negativo marcado en el segmento de más de 60.

Gráfico 3. Proyección de la estructura etaria de la Argentina

 

Fuente: INDEC y Comisión de Asesores Médicos de ADEMP


Comparando los actuales sesgos de ADEMP con la proyección al 2040 surge que el segmento 40 – 60 adquirirá bastante mayor importancia ya que la proyección para el total de población es que este segmento crece, por lo tanto, el segmento 40 – 60 de ADEMP crecerá aún más dado que hoy tiene ya un sesgo positivo. Luego, pasar a tener el sesgo poblacional en el segmento 40 – 60 implica aumento del gasto médico.

La pregunta es qué pasará con los más de 60.

Actualmente hay un fuerte sesgo negativo de 10 puntos porcentuales de diferencia (6% ADEMP; 16% población total). Esto se explica por básicamente 3 factores:

  1. Sube el precio del plan de salud cuando la persona cumple 60 años.
  2. La mayoría de las personas que durante la vida activa tienen una prepaga, hasta el año pasado la tenían con la derivación de aportes que, cuando se jubilan, tienen un aumento del costo del plan más que proporcional al aumento del precio del plan por pasar al segmento de más de 60. Esto se produce porque deja de operar la contribución patronal del 6% que financia el plan de salud mientras se es activo.
  3. La persona pasa coercitivamente a estar afiliada a PAMI lo que funciona como la alternativa de salud si no se puede pagar la cuota del plan de salud.

En suma, los 3 factores operan en contra de la afiliación de mayores de 60.


¿Cuáles son las tendencias de estos 3 factores? 

El factor a) se mantiene, pero los factores b) y c) están sufriendo cambios.

Con el fin de la derivación de aportes el factor b) se atenúa porque las personas están afiliadas directamente a la prepaga. Esto implica que cuando se jubile, buscará mantener la afiliación en su prepaga.

Con las sentencias de la Justicia en favor de las acciones colectivas de asociaciones de consumidores más una cantidad de amparos individuales, el factor c) se está diluyendo cada vez más. La Justicia está fallando casi automáticamente a favor de los amparos, colectivos o individuales, solicitando mantener la cobertura en la obra social o prepaga, forzando la cancelación de la afiliación a PAMI que se produce automáticamente cuando ANSES otorga la jubilación.

Esto ocurre con una población que tiene 16% de mayores de 60. Cuando haya un 21% de mayores de 60 y un muy vasto plafón jurisprudencial, la presión por no ir a PAMI será incontenible y habrá que atender a los mayores de 60 con la cápita que PAMI transfiere a las obras sociales que es muy baja ($40.000).


Conclusión y recomendación de política

No hay que perder de vista que los financiadores de la salud en Argentina operan bajo un esquema de reparto. Los jóvenes y sanos financian todos los meses con su cuota a los viejos y enfermos. Si la dinámica demográfica es que haya cada vez haya menos jóvenes y más viejos, el esquema de reparto deviene en un esquema Ponzi porque habrá cada vez menos “pagadores” (jóvenes) y cada vez más “cobradores” (viejos) que esperan que se les cumpla la promesa de recibir prestaciones médicas.

La recomendación de política pública es no esperar a que llegue el envejecimiento y empezar a actuar hoy. Hay que avanzar en una reforma legal a la regla de afiliación comenzando por los menores de 50 años explicitando que la gente cuando se jubile no irá a PAMI sino que se mantendrá en su financiador de cuando estaba activo. 

Jubilada la persona desde ANSES se le debe transferir automáticamente al financiador de su elección la cápita equivalente al total del gasto administrativo y del gasto médico per cápita de PAMI que son estimativamente $80.000. Luego el financiador acordará con el jubilado aportes complementarios para mejorar el plan básico.

Esto implica que los financiadores de la salud (obras sociales y prepagas) deben empezar a constituir reservas por sus afiliados menores de 50 años. Es la forma de empezar a pagar el costo del envejecimiento. 

El lector preguntará: ¿De dónde saldrá la plata para reservas, si el sistema de salud está quebrado?

Bueno, una razón más para no seguir expandiendo promesas –que ya se sabe que no se van a poder financiar– con el PMO.