Finalmente, la sangre llegó al río y no la derramamos nosotros

Dr. Luis María Degrossi,
Presidente de ADEMP

Cansados de peticionar ante las autoridades por algo que ni siquiera está cuestionado en cuanto a su legitimidad, que son los ajustes por inflación, llegamos al punto que no sólo nunca quisimos, sino al que también incansablemente advertimos que se iba a llegar si persistía la negativa respecto a mirar la realidad de la medicina privada en su conjunto.-

Este punto es el conflicto sindical en los prestadores médicos privados a raíz de que se trabó la negociación colectiva de la Sanidad correspondiente al período 2021 / 2022. La razón de este obstáculo es la falta de actualización de los aranceles médicos como consecuencia de la negativa de las autoridades de este gobierno de ajustar las cuotas de los planes de salud privados.

Se produjo la triste paradoja de que, en medio de la pandemia, el Sector Privado de la Salud quedó desfinanciado, con sus trabajadores en huelga y los pacientes en riesgo de desatención, mientras la propaganda oficial repite –ante los malos resultados evidentes en términos de muertes y déficits de vacunación– que el logro estuvo en el fortalecimiento del sistema de salud. El Sistema de Salud en su parte privada, el cual atiende a dos tercios de la población argentina, está ya hoy en el colapso.-

Como un rápido recuento secuencial de qué es lo que contemporáneamente pasó hay que partir del 2018, cuando la crisis cambiaria golpeo fuerte a la medicina privada por el lado del aumento del dólar (principal precio de referencia para las inversiones y los insumos) y luego por el lado del ajuste salarial para compensar a los trabajadores del rebrote del peor de los flagelos la inflación. Sobre mojado, llovido, con el recrudecimiento de la crisis cambiaria del 2019, que ya todos sabemos cómo terminó.-

El 2020 vino con la sorpresa del Covid-19 que llevó al estancamiento de la economía y ello fue la excusa oficial ideal para la postergación de los ajustes de precios de los planes privados de salud. Pero cuando se retomaron las actividades a la normalidad que la pandemia permitía, comenzó un sinnúmero de desencuentros y malentendidos entre los propios funcionarios del gobierno, por un lado, y los referentes de la medicina privada, por el otro, en torno a los necesarios, vitales e indiscutibles ajustes de precios por inflación.-

Vaivenes inentendibles de Resoluciones Ministeriales permitiendo ajustes que luego eran cancelados por otras Resoluciones de los mismos funcionarios. Esto llevó a una situación donde los ajustes desde diciembre del 2020 a junio del 2021 (18 meses) fueron de apenas 26%, en una economía que en los mismos 18 meses tuvo una inflación de 71%.-

Estas arbitrariedades obligaron a nuestro Sector a recurrir a la Justicia en busca de racionalidad, racionalidad esta que lamentablemente escasea en los pasillos tanto de la Rosada, cómo del viejo edificio del Ministerio de Obras Públicas, hoy ocupado por la cartera que decide de alguna manera, sobre nuestro destino.-

Lejos de nuestra intención estuvo “judicializar” los controles de precios. Lo único que se pidió es racionalidad y razonabilidad por parte de los funcionarios del Estado en el diálogo por los ajustes de precios. Cuestión que el juez interviniente racional y razonablemente hizo lugar en el sentido que suspendió la aplicación de las Resoluciones contradictorias hasta tanto se resuelva el remedio en sede administrativa. Se retomaron las conversaciones y esperemos que ahora sea para llegar a un mejor puerto.-

En una economía enfermamente crónica y altamente inflacionaria se necesitan urgentemente ajustes automáticos de precios de los planes y aranceles médicos. Caso contrario se producen estas arbitrariedades que nada tienen que ver con la responsabilidad de los prestadores médicos privados, pero menos tienen que ver con nosotros los Financiadores. La inflación es claramente el producto de una mala gestión del Estado que causa altos perjuicios a los ciudadanos. No pueden los ciudadanos ser “responsabilizados” por la inflación o colocarles la carga de tener que sufrir retrasos de precios y salarios para intentar “reprimir” la inflación. Eso es una pésima política.-

Este error conceptual es el que está destruyendo la medicina privada y es lo que se buscó frenar con la medida cautelar.-

El panorama no es alentador. Hay muchos interrogantes abiertos, que están interrelacionados y que son de cada vez más complicada resolución. Es urgente empezar a revertir el atraso gradualmente –porque la población no podría soportar financieramente un ajuste drástico en el precio de los planes–, pero empezar ya mismo porque dilatar la situación es agravarla.-

El desafío es recuperar los recursos sanitarios perdidos con diálogo, calma y comprensión. La sangre llegó al río. Por eso no es hora de agravar los conflictos. De esta se sale unidos y con el convencimiento de que estamos en el mismo barco.-

No perdamos la sabiduría, que parece haber perdido este gobierno de entender que de los problemas se sale conversando en un diálogo franco, sin suspicacias ni acciones arteras que perjudiquen a alguna de las partes que están involucrados en este gran problema en el que, quién sabe porque y con qué intención, hundieron a la Medicina Privada.

Por favor, que haya luz al final del túnel.-

 

Dr. Luis María Degrossi
Pte. De ADEMP