En el 2022 seguirá la pandemia, tratemos de no cometer los mismos errores

Dr. Luis María Degrossi,
Presidente de ADEMP

El 2022 nos espera con una tercera ola de Covid en ciernes y muchísima incertidumbre. Ahora la amenaza es conjunta por parte de dos nuevas cepas (Delta y Omicron) que afectan a los países que están en nuestro hemisferio occidental sin saber todavía a ciencia cierta cómo se debe actuar ante ellas. En principio, son variantes más contagiosas, pero menos gravosas en términos de sus efectos sobre las personas. No por ello debemos dejar de prepararnos y estar muy alertas. Aquí es donde caben las enseñanzas de muchas cosas que no se hicieron bien en estos dos años de Pandemia en materia de política sanitaria.

El desafío es convencer a las Autoridades que, en un sistema de salud mixto donde parte de la población se atiende en el sector público y la otra en el sector privado, el Estado nunca debe competir por los escasos recursos contra el sector privado y menos cuando hay pandemia. Si bien todavía no se sabe cuán severa pueden ser los efectos de estas variantes en términos de hospitalizaciones, no deben quedar en el olvido las descoordinaciones que el Estado cometió acaparando la compra de respiradores en los preparativos para la primera ola o la compra de insumos de terapia intensiva en el peor momento de la segunda ola. El Estado, tanto nacional como provincial, aun cuando le toque ser actor dando atención médica a una parte de la población, debe hacer prevalecer su carácter superior de coordinador.

En el mismo sentido, también hay que entender que política sanitaria no es solamente la campaña de vacunación o la definición de las medidas de distanciamiento social. Política sanitaria también es velar para que no se produzcan o, al menos minimizar, distorsiones de precios dentro del sistema de salud. En un sistema de mercado, como es el sistema público y privado de la salud, los precios relativos son el instrumento natural por el cual se asignan los recursos. Si los precios de mercado de los insumos suben de manera extraordinaria, esto afecta tanto a los presupuestos de los hospitales públicos como de los hospitales privados; Clínicas, Sanatorios, etc., y a los presupuestos de los Ministerios de Salud provinciales (que son los financiadores de la población sin cobertura) como a las obras sociales y planes de salud privados (que son los financiadores de la población con cobertura). El Estado lo que debe hacer en caso de un hecho extraordinario que afecta a todos, como es la pandemia, es coordinar entre todos los actores para disponer con cierta antelación de mayor oferta de insumos para evitar o aminorar el aumento del precio de mercado de los insumos. Esto es lo que no sucedió con los medicamentos hospitalarios en medio de la segunda ola y que no debería repetirse.

El otro elemento central, ignorado transversalmente por todas las autoridades, es que los precios de los planes de salud privados son parte de la política sanitaria, máxime cuando están regulados como lo están por la Superintendencia de Servicios de Salud. Si los salarios de los trabajadores de la salud y los precios de los medicamentos y otros insumos médicos suben con la inflación, o por encima de ella, autorizar aumentos de precios de los planes de salud privado por debajo de la inflación es quitar recursos a la Medicina Privada y por ende desfinanciarla. Una noción básica de política sanitaria es que, cuando el precio de un bien (medicina privada) se retrasa por el control de precios respecto de sus insumos, ese bien sanitario se vuelve más escaso porque pasa a comprar menos insumos al tener los presupuestos más restringidos.

El 2022 nos pone este desafío de política sanitaria. Hacer entender a las Autoridades, a los formadores de opinión y al público en general que mantener retrasados los precios de la Medicina Privada, no garantiza más servicios médicos privados, sino que, por el contrario, es quitarle a la gente el derecho a una históricamente buena medicina privada que se genera cuando compra un plan de salud privado y/o cuando cualquier trabajador deriva sus aportes de ley para acceder también a una mejor cobertura.

Como siempre digo, amigos, a no bajar los brazos. Va a ser un año difícil, pero salir adelante es algo a lo que ya nos estamos acostumbrando.

Que a pesar de todo podas tener Felices Fiestas, con Paz, Amor, Prosperidad y SALUD para todos.

 

Dr. Luis María Degrossi
Pte. De ADEMP